Algarrobinas con jengibre
Estas sorprendentes galletas están basadas en la receta de los medievales "mostachuelos", que elaboro frecuentemente para la comunidad sefardí y ferias.
Como el nombre indica, su base es la algarroba, fruto poco utilizado hoy en día pero no así hace unas décadas.
Para otras generaciones, la algarroba "sabía a guerra", porque era sustituto del chocolate, pero realmente considero que tiene un valor en sí misma, tanto gastronómico como nutricional.
Se dice que es buena para equilibrar el azúcar en sangre y fortalecer el sistema inmune, es muy buena para diabéticos.
Estas algarrobinas las elaboro con almendra, harina integral de avena, huevo y especias y ralladura de cáscara de limón y naranja ecológicos.
El tema de las especias en lugar de usar "aroma a..." creo que es importante para la salud. El aroma a es 100% química. Y las cáscaras eco, es para evitar las ceras con las que sorprendentemente se suelen barnizar los cítricos comunes.
Pueden comerlas los intolerantes al gluten, y el azúcar puede ser blanco, panela o sin azúcar.
El adorno que les he puesto esta vez, es jengibre confitado (con azúcar o fructosa), ya que una de las especias que lleva la masa es el jengibre. Creo que hace muy buena combinación con el delicado sabor de la algarroba.
En una cajita, se te conservan perfectamente una semana o más, también puedes congelarlas e ir sacándolas un rato antes de consumirlas.
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